España nunca renunció a su estilo, nueva campeona del mundo, “fracasó” en Rusia y en Qatar, pero nunca abandonó su estilo. “Nosotros vamos a hacer lo nuestro, que lo hacemos muy bien”, anticipó el seleccionador español Luis De La Fuente en la previa de la final del Mundial 2026, en la cual La Roja derrotó a Argentina. Avisó y ejecutó. El fútbol español lleva más de 20 años trabajando detrás de una misma idea de juego. Con algunas variantes mínimas, pero con el sistema claro y aceitado. El fútbol se mide en goles y se define en las áreas. En la búsqueda constante acerca de cómo llegar mucho al área rival y evitar que el contrincante se aproxime al arco propio, España ejecuta siempre el mismo plan: el de la posesión, el sometimiento y la apropiación del balón. Contra Argentina, Portugal o Cabo Verde. No lo negocia. En Nueva Jersey tardó 106 minutos en hacer el gol, pero lo hizo y se quedó con el trofeo más preciado.
Hakimi acaricia con los cordones de su botín derecho el balón, que no se despega mucho del césped, pero avanza recto hacia la red. Unai Simón se tira hacia su derecha y queda desparramado en el área chica. El capitán de Marruecos se da vuelta, observa a sus compañeros y festeja imitando el caminar de un pinguino. La selección africana elimina a España del Mundial de Qatar 2022 en los octavos de final. En el transcurso del partido, La Roja completó 1019 pases. “España tiene que revisar el proyecto futbolístico. El tiki-taka fue un momento una solución bendita, pero murió de mil pases aquí (Qatar 2022) como murió de mil pases en Rusia”, sentenció Jorge Valdano, delantero campeón del mundo con Argentina en 1986 que reside en el país europeo desde hace muchos años.
En 2004 el presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Ángel María Villar, eligió a Luis Aragonés como nuevo seleccionador. Aragonés, con 66 años, asumió luego de que La Roja quedase afuera de la Eurocopa de ese año en la fase de grupos. Con más de mil partidos al hombro, todos en equipos de La Liga, llegó a la Selección con la intención de cambiar el estilo de juego, la mentalidad y los objetivos. “Y ganar, y ganar, y volver a ganar… eso es el fútbol”, dijo en una conferencia de prensa en su última etapa como DT del Atlético de Madrid, antes de llegar a la Selección.
Aragonés basó su juego en el mediocampo: con Xavi Hernández, Andrés Iniesta, Cesc Fábregas y David Silva como figuras y pilares creativos, armó un equipo que no negoció la tenencia del balón. España pasó de toro furioso a torero. Dejó de llevarse puesto a sus rivales, para provocar la desesperación en ellos. Un día antes de disputar la final de la Eurocopa 2008, en la cual La Roja derrotaría a Alemania por la mínima con un gol de Fernando Torres, Aragonés juntó a sus dirigidos en el campo del estadio Ernst Happel de Viena y les dijo: “del subcampeón no se acuerda nadie”. En la vuelta al país, con la copa bajo el brazo, le comunicó a los futbolistas: “Me marcho, pero formáis un equipo con el que el que venga, si quiere, puede ganar el Mundial”. Dicho y hecho: con Vicente Del Bosque España bordó la primera estrella encima del logo, en Sudáfrica 2010, y volvió a levantar la Euro en 2012.
Aquel equipo de Del Bosque contaba con muchos jugadores del Barcelona, influenciados por Pep Guardiola: seis de los once titulares en la final ante Países Bajos en Johannesburgo se criaron en La Masía y formaron parte de la victoria de los Culés en la final de la Champions versus el Manchester United en 2009. “Cuando seas entrenador, vas a querer poner a todos los centrocampistas en tu equipo; es la mejor manera para que el equipo juegue bien”, le dijo Pep a Javier Mascherano. El argentino era un volante central de contención, pero Guardiola lo utilizó muchas veces de defensor central para reemplazar a futbolistas lesionados, aportarle una voz de mando al equipo cuando Carles Puyol estaba ausente y darle claridad al equipo en la salida. También porque pensaba que “siempre un mediocentro inteligente puede jugar de central”. Rodrigo, bajo la dirección técnica de Luis Enrique, ocupó el lado derecho de la zaga en Qatar 2022. Javi Martínez también ofició de defensor central ante Chile en Brasil 2014.
En la previa de la final del Mundial 2026, el técnico de España, Luis De La Fuente, afirma: “Para mí lo importante es estar en disposición de ganar y llegar a una final. Yo firmaría, y se van a enterar en todo el mundo hoy, llegar todos los años a una final de un campeonato y perderlo”. Es un pensamiento opuesto al de Aragonés, pero el contexto es muy distinto: España, además de estar en la final, viene de ganar tres Eurocopas (una bajo su dirección técnica, en 2024), un Mundial y una UEFA Nations League en los últimos 20 años. El DT de España valora el hecho de competir al máximo y hasta último momento.
No es casualidad que De La Fuente esté ahora ocupando ese puesto: el director técnico de 65 años, que fue profesor de Lionel Scaloni en 2017 en el curso de DT de la RFEF, comandó las selecciones sub 19, 21 y 23 de España entre 2013 y 2022. Ganó el europeo sub 19 en 2015 y el sub 21 en 2019. En los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 (celebrados en 2021) La Roja enfrentó a Argentina, con De La Fuente en el banco y ocho futbolistas que disputarán la final del mundo en el campo.
En el MetLife de Nueva Jersey, escenario de la final de la Copa del Mundo, España apabulló a Argentina -campeón defensor-, lo asfixió. El conjunto europeo manejó el balón de principio a fin y, pese a no generar un gran volumen de chances claras de gol, al menos hasta el momento de la expulsión del volante argentino Enzo Fernández (en el final del tiempo regular), estuvo constantemente más cerca del arco rival que del propio. Así fue durante toda la competencia: le marcaron un solo tanto y tuvo la posesión de pelota en un 63.9% del tiempo.
Entre Aragonés y De La Fuente recuperaron, triangularon y manejaron la pelota los equipos de Vicente Del Bosque, Julen Lopetegui (con el interinato de Hierro en Rusia 2018) y Luis Enrique. Sin embargo, en ese lapso España estuvo más de diez años sin conquistar un título. La posesión de pelota eterna y los pases laterales no contaron con un buen complemento ofensivo en el último tercio, ni una solidez defensiva suficiente como para ganar torneos.
En la eliminación por penales ante Rusia (selección anfitriona) en el Mundial de 2018, Sergio Ramos se convirtió en el futbolista con más pases completados en un partido de la Copa del Mundo con un total de 174. Ese récord fue superado por Rodrigo -Balón de Oro en Norteamérica 2026-, que en el duelo vs Japón en Qatar (derrota por 2-1) completó 204 y en la eliminación ante Marruecos dio 206.
En su debut en el Mundial 2026, con Cabo Verde en Atlanta, España volvió a ahogarse en un mar de pases: dio 800, tuvo un 74% de posesión de pelota y empató 0-0. “Nos ha faltado frescura y un poco de finura, creo que al ser el primer partido nos ha pasado un poco factura”, declaró De La Fuente post partido. Y agregó: “Hoy llegamos a los 32 partidos invictos. Este equipo es de una fiabilidad extraordinaria. El próximo partido estaremos mejor. Nosotros seguiremos en nuestro camino, que es el que nos ha traído hasta aquí”. Una declaración similar a la de la previa de la final. El plan siempre estuvo claro. A partir de ese momento, España ganó todos los encuentros y el invicto se estiró a 39.
Un factor de suma importancia en la mejora a nivel resultados de España tiene que ver con la aparición de Lamine Yamal y Nico Williams. Estos dos extremos picantes y gambeteadores le dieron a La Roja una pisca de verticalidad y la capacidad de romper el bloque bajo de los rivales, que era lo que más le había costado en los últimos años. Entre los dos participaron en 8 de los 15 goles de España en la Eurocopa 2024. Sin embargo, la relevancia no fue tal en Estados Unidos, México y Canadá, ya que Yamal comenzó el torneo lesionado y no tuvo un gran desempeño (un gol en 615 minutos) y Williams (jugó 121 minutos) también tuvo inconvenientes físicos.
Quien sí tuvo un papel crucial fue Mikel Merino. El mediocampista muchas veces utilizado de centrodelantero jugó un solo partido como titular (vs Uruguay), pero anotó el gol de la victoria ante Portugal y ante Bélgica (las dos veces en los últimos diez minutos de juego) en duelos en los cuales a La Roja le costó romper la última línea del equipo rival. En la Euro ya había metido un gol de este estilo en los cuartos de final ante Alemania, a los 119 minutos.
¿Patea mucho al arco? ¿Podría ser más vertical? ¿Es ofensivo o defensivo? ¿Ambicioso o conservador? ¿Divierte o aburre? ¿Es infalible? ¿Y si iba al alargue con Portugal o Bélgica? ¿Y si llegaba a los penales con Argentina?
En el “Mundial de las estrellas” (se destacaron Lionel Messi, Kylian Mbappé, Jude Bellingham, Harry Kane, Erling Haaland) el campeón fue un equipo en el cuál ningún futbolista brilló por sobre el resto. A pesar de las amenazas del vértigo francés y de la garra argentina, triunfó el tiki taka. El tiki taka es, hace tiempo, el estilo de juego de España. Y España es hoy la mejor selección del planeta.