“La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá”, dijo Gustavo Alfaro, citando a Eduardo Galeano, durante una conferencia de prensa. Vaya a saber uno donde está el horizonte, donde descansa el límite que divide la utopía de lo posible, pero seguro puede estar todo el mundo de que Paraguay ha empujado ese límite. Alemania, presa del pánico, no pudo dormir por miedo a perder lo que tenía, y los sudamericanos no han podido dormir por la ansiedad de conseguir aquello que no tienen.
Los teutones, gigantes, impolutos, dignos de jugar en las mejores ligas del mundo y llevarse todos los flashes, no pudieron ganar ante un Paraguay que los invitó a jugar en el barro, el mismo barro donde durante 500 años sus antepasados encontraron las joyas que luego cargaban en sus barcos.
Esta Paraguay, guerrera ideal para batallas dispares, no solo se sobrepuso a un plantel de valores multimillonarios, fue la cara de un pueblo que sufrió el expolio europeo durante siglos, y hoy lo vive en el fútbol, cada día más parecido al capitalismo que manda en el mundo. Los más poderosos, lejos de ser clubes y cada día más empresas, saquean a sus clubes-colonias de los otros continentes para formar sus imperios. Bajo esos imperios, y con riquezas producidas por el resto del mundo, se forman los jugadores que deslumbran en el conjunto alemán. Con estos resultados, habría que preguntarse cuan lejos podrían llegar estos hombres paraguayos con los recursos de esos hombres alemanes.
Desde su visión, los únicos aceptados para entrar en su mundo son aquellos que pueden romper los estándares de calidad de sus fábricas de jugadores. En la Bundesliga, la pequeña burbuja donde los alemanes triunfan y que funciona como la principal fuente de abastecimiento de la Selección, hay 64 extranjeros, y solo cuatro de ellos son sudamericanos: Romulo, Luís Díaz, Exequiel Palacios y Jéremy Arévalo, español naturalizado ecuatoriano. La burbuja se pinchó contra un equipo construido por protagonistas de San Lorenzo, Lanús, Atlético Mineiro, Palmeiras, Vancouver Whitecaps, entre varios más. Un All-Star combinado entre el Brasileirao y la Liga Profesional, con algunos invitados de honor, alcanzó para vencer a los que venían de Bayern Múnich, Borussia Dortmund, Real Madrid, Liverpool, etcétera.
Entre los partidos de 2018 y los de 2022, Sudamérica y Europa se enfrentaron en 16 ocasiones, y los resultados son la evidencia clara de que, pese a las diferencias de planteles, los márgenes se achican cada vez más, sobre todo en la competencia más importante del mundo. El saldo es de ocho victorias para los de CONMEBOL, seis empates y dos triunfos para los de UEFA. Los países potencia han saqueado en todos los aspectos a las otras naciones, incluso siendo parte de las problemáticas que obligan a la gente a abandonar sus tierras originarias, sin embargo, con toda esa disparidad a cuestas, no han podido asegurarse el dominio en el fútbol de “clase mundial”, como dijo el mediocampista alemán que cosecha cero títulos con su selección.