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Reporteros

Bienvenidos al circo más grande del mundo: el Mundial de Trump e Infantino

La Copa del Mundo de Estados Unidos, México y Canadá recibirá a Irán, un país al que el presidente norteamericano amenazó con desaparecer; el principal anfitrión ya le prohibió la entrada a un árbitro somalí y retuvo siete horas en un aeropuerto al centrodelantero de Irak; para la FIFA, el multimillonario de la Casa Blanca merece un Premio de la Paz

Texto
Federico Bajo
Publicado
9 de junio de 2026
Lectura
5 min de lectura
Imagen de la nota: Bienvenidos al circo más grande del mundo: el Mundial de Trump e Infantino

Uno de los tres países anfitriones -Estados Unidos- ataca y bombardea hace meses a uno de los países participantes -Irán-. El líder de ese país anfitrión, Donald Trump, amenazó con que una civilización iba a “desaparecer” si el Gobierno iraní, que se rearmaba tras el asesinato a manos de los norteamericanos del líder supremo, el ayatolá Alí Jameneí, no reabría el canal de Ormuz. Ese mismo presidente había advertido antes que no era recomendable “por su seguridad” que la delegación asiática viajara a jugar la Copa del Mundo. El lunes, los futbolistas iraníes bajaron del avión que los dejó en Tijuana, México, donde se van a hospedar, con un pin en su ropa con el número 168 en conmemoración de los niños que fueron asesinados en una escuela primaria el primer día que Estados Unidos bombardeó aquella nación.

En ese clima comenzará este jueves la 23.ª edición del Mundial de la FIFA, que se desarrollará entre Estados Unidos, Canadá y México. Habrán pasado tan solo 65 días desde que Trump amenazó con aniquilar al país asiático hasta este 11 de junio en el que México y Sudáfrica jugarán el partido inaugural. Como un anticipo de la exaltación del absurdo que se avecinaba, el 25 de diciembre, durante el sorteo de la fase de grupos, el “siempre apolítico” mandatario de la FIFA, Gianni Infantino, le otorgó un Premio de la Paz que inventó sobre la marcha a Trump por su “aporte para el cese del fuego en Gaza”. Mientras tanto, por segundo Mundial consecutivo, Rusia fue imposibilitada de disputarlo debido a la sanción de la FIFA en febrero de 2022 por su conflicto bélico con Ucrania. Reglas para algunos.

Gianni Infantino, le otorgó un Premio de la Paz que inventó sobre la marcha a Trump por su “aporte para el cese del fuego en Gaza”

Por eso no podía ser otro el mejor escenario para este certamen. Es coherente que en la tierra del entretenimiento de Hollywood, del deporte show y de Mickey Mouse, la que preside un personaje tan caricaturesco como sanguinario se dispute una Copa del Mundo tan absurda.  Porque el caso de Irán no es el único disparate. Estados Unidos coorganiza el campeonato junto con México, país al que Trump amenazó con invadir para “continuar la batalla contra los cárteles” en medio de la euforia de enero tras haber capturado a Nicolás Maduro. Y también participará Sudáfrica, donde se está llevando a cabo un “genocidio contra la minoría blanca”, según palabras del mandatario yanqui, que el año pasado, en una decisión sin precedentes, no asistió a la cumbre del G20 en Johannesburgo.

La FIFA, por ahora expectante, toma partido callando. Eso sí, intercedió para que durante el Mundial menguara la cacería que el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) lleva a cabo desde hace meses en la nación norteamericana contra inmigrantes y cualquiera que se cruce, y que provocó muertos en distintos operativos. Aun así, entrar al país es toda una aventura. El embajador de Irán en México, Abolfazl Pasandideh, denunció que 15 miembros de la delegación (entre ellos futbolistas, integrantes del cuerpo técnico y asistentes) no recibieron la autorización y aún no saben qué sucederá cuando quieran cruzar desde México, porque todos sus partidos serán en suelo estadounidense. También lo sufrió Aymen Hussein, delantero de Irak, quien fue indagado durante siete horas en el aeropuerto porque lo confundieron con un homónimo. No corrió la misma suerte el fotógrafo del plantel, al que deportaron. Y, por esta razón, en la Copa del Mundo no estará el mejor árbitro africano: Omar Abdulkadir Artan, un somalí que había sido designado por la FIFA, pero finalmente no podrá ingresar por complicaciones migratorias. Iba a ser el primer representante de su nación en el máximo certamen.

Este Mundial se parece más al del terror que montó la dictadura argentina en 1978, que a la fiesta de las vuvuzelas de Sudáfrica 2010

Está claro que este Mundial dista demasiado de la fiesta que significaba cada edición del certamen. Se parece más al del terror que montó la dictadura argentina en 1978, cuyo título obtenido por el equipo de Menotti fue celebrado por el pueblo mientras a metros había detenidos-desaparecidos que eran torturados, que a la fiesta de las vuvuzelas que desplegaron los sudafricanos en 2010. Ya lo notaron los ingleses, que tuvieron un tiroteo que dejó nueve heridos a solo seis kilómetros de donde se hospeda el seleccionado, en Kansas City, Missouri, misma ciudad en la que se concentra el plantel argentino, que para ese momento se encontraba en Texas por el amistoso ante Honduras.

Pero este jueves todo eso habrá que guardarlo bajo la alfombra cuando se realice la ceremonia de inauguración —la primera de las tres, porque habrá una por país— en el estadio Azteca. Tocará Maná, Alejandro Fernández, habrá festejos y celebraciones, Infantino sonreirá desde su palco y se mostrará al mundo todas las bonanzas del fútbol. La Copa del Mundo como fiesta multitudinaria y multicultural. Un rostro lavado, listo para vender. Los problemas quedarán fuera de escena. Pan y circo televisado. Miska, muska, Mickey Mouse: ¡a jugar! Bienvenidos al Mundial.

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